Practicar pilates es bueno porque combina fuerza, movilidad y control mental en un formato de bajo impacto que sirve tanto para entrenar como para rehabilitar. Los beneficios más respaldados son:
Físicos y posturales
Fortalece el core (abdominales profundos, lumbares, suelo pélvico y glúteos), lo que mejora la postura y la estabilidad de la columna. Aumenta la flexibilidad y la movilidad articular, y trabaja el equilibrio y la coordinación, algo útil para prevenir caídas, sobre todo en adultos mayores. Reduce y previene el dolor de espalda crónico, aliviando el dolor lumbar.
Metabólicos y de salud general
Mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a reducir grasa visceral. Favorece la circulación, la capacidad respiratoria y aumenta ligeramente la tasa metabólica basal.
Mentales y de calidad de vida
Disminuye el estrés y la ansiedad gracias a la respiración controlada y la atención plena; hay evidencia de reducción de síntomas depresivos y de ansiedad. Mejora la conexión mente-cuerpo (propiocepción), la concentración y la función cognitiva, y se asocia a mejor calidad de vida en mujeres posmenopáusicas y a mejores resultados en el embarazo (más partos naturales, menor ganancia de peso).